De volverse “idiota”. Lo que parece un insulto, no lo es. Ser idiota es benéfico para la salud. Bio-psico-socio-cultural. La “idiotez” es vital para la felicidad. Idiota significa etimológicamente: falto de inteligencia, tonto, ignorancia, falta de instrucción.
Gente pesada (“mais pesada que pastel de muñata”, decía abuela), es la gente que quiere ser seria, profunda, inteligente, instruida, todo el tiempo. ¡Ufa! La vida es un caos, ¿Por qué, entonces, quieren hacerla también, un tratado? La seriedad es necesaria para los momentos en que resulta inevitable: muertes, separaciones, dolores y otras yerbas. En el día a día, por el amor a los dioses, ¡sea idiota! Ríase de sus propios defectos.
Y de quien encuentra defectos en usted.
Ignore lo que el equino de su jefe le dijo. Piense de esta manera: el que debe cargar con aquella cara fea todo el tiempo, todos los días, inseparablemente, es él. Entonces, pobre de él.
Millares de casamientos se terminaron no por la falta de amor, dinero, sexo, sincronía, y sí, por la falta de idiotez. Trate a su amor como si fuera su mejor amigo, y tá! (mejor que amigo, “compañero”, quien comparte el pan)
¿Quién fue el que dijo que es bueno compartir la vida con alguien que tiene consejo para todo, soluciones sensatas, pero no logra reírse cuando tropieza? ¡Jajajajajaja! …¿Alguien que sabe resolver una crisis familiar, pero no tiene la menor idea de cómo llenar las horas libres de un fin de semana? ¿Cuánto hace que no va al cine? Apúrese, aún sobrevive uno, de los ocho que tuvimos hace long time.
Es muy común que la gente se sienta perdida cuando se le terminan los problemas. Entonces, ¿qué harán si ya no hay motivos para desesperarse?
Desaprendieron de jugar.
Yo no quiero alguien así conmigo. ¿Y usted? Espero que no. Todo lo que es más difícil es mejor. Pero… la realidad es bastante dura, empeora, si encima, es densa.
Dura, densa, ahí se complica bastante. ¡Jugar es divertido! ¿Entendió?
Olvídese de lo que le dijeron sobre ser adulto, todo eso de no jugar con la comida, no hablar bobadas, no ser desubicado, inmaduro, no llorar, no andar descalzo, no tomar “banho de chuva”. Haga como Raúl, un “barbado” de 50 años, que subió sus fotos al Facebook, en donde se lo veía como un gurí feliz, allí en Uruguay y Artigas, chapoteando en una tarde de verano con aguacero riverense.
¿Recuerda a Joan Manuel Serrat? Donde lea “niño”, usted podrá substituir por “joven”, o “adulto”, o lo que sea que sea usted:
“Niño, deja ya de joder con la pelota / Niño, eso no se hace, eso no se dice, eso no se toca”.
Juegue a las escondidas, a la rayuela, haga talleres de teatro, de danza, deportes, acrobacia, escriba, pinte, ¡cante en una murga! (aquí y ahora: “Contra viento y marea”, tal vez, lo mejor de los conjuntos de carnaval). O también: salga de mascarito, disfrazado con el personaje que se le ocurra, por los tablados y por la Sarandí (el Marqués de las Cabriolas los bendice).
Adultos pueden y deben contar chistes, pasear por el Parque Internacional, internarse en los matos del Gran Bretaña, hamacarse (con cuidado para que los niños, después, puedan disfrutar) en plaza Flores. Ah, y “lambuzarse” con los helados de la Martínez, reír alto, lamer la tapa del yogur o tomar agua del Furge, del pico. ¡Permítase vivir la experiencia! Si no, ¿cuándo? Lo peor que le puede pasar a un ser humano es que la vida le pase al lado. ¡Arriba!
Ser adulto no significa perder los deseos y los placeres de la vida. Nada “a ver”. “Madurar” no significa inmovilizarse en cuerpo y alma. Alías, el que mucho “madura” tiende a “pudrirse” más rápidamente. Se vuelve amargo, chusma y quisquilloso.
Intente algo de esta idea grande: esta “ideota”. Para empezar, una semanita, así “de leve”.
Levemente (sin mochilas, sin cargas innecesarias, desocupe los hombros y el cuello) vea y sienta las cosas como realmente son: pasajeras. Pasajeros permanentes, nada más, nada menos: eso somos.
“La vida es una obra de teatro que permite ensayos” No le tenga miedo a la vida. No existe el ridículo. ¡Deje de lado la vergüenza, sea sin-vergüenza!
En verdad lo ridículo e indigno es morirse sin haber vivido.
Por eso ría, llore, baile, milite, enamore y viva intensamente, antes que el telón se cierre.