Miércoles 24 de Diciembre de 2008

Por el Dr. Jorge R. Bruni*

Columna del Dr. Bruni

Flacos de ideas

Columna del Dr. BruniTiempo atrás, desde tiendas opositoras, se acusaba al gobierno y sindicatos por ser marxistas, y fomentar la competencia y no la colaboración de clases. Como muchas veces, viejos rencores, discursos pasionales, derrotas políticas, motivan errores, exageraciones y falsedades, consideré que no merecía perder un minuto en contestar.
El 17 de diciembre se publican en El Observador las siguientes declaraciones atribuidas al ex Senador y actual Presidente del Directorio del Partido Nacional, Carlos Julio Pereyra, cuyo destinatario político era el gobierno nacional: “tienen una doctrina de raíz totalitaria, son marxistas, criminales de la organización de tupamaros que ensangrentó el país…” Según la crónica, al Dr. Larrañaga no le habrían caído demasiado bien las mismas. Como hombre de gobierno, en esta ocasión no quiero hacerme el distraído. Es demasiado grueso lo que ha dicho el ex Senador, según El Observador.
Siento decepción. Le tenía respeto intelectual y político al Sr. Pereyra. Hechos como éste no contribuyen a mantenerlo. Tengo claro que poco le va importar lo que yo piense de él. No me conoce, le debe importar muy poco conocerme, y seguramente no leerá estos comentarios.
No es necesario el diccionario para saber que totalitario es algo parecido a intolerante, dictatorial, antidemócrata, violento u otras barbaridades. Igualmente criminal puede entenderse como ladrón, asesino, violador, etc. Cualquier cosa cabe. En cuanto a lo de Tupamaros nos estaría indicando que la teoría de los dos demonios sigue reflotándose, como lo demuestra el reciente libro del Dr. Julio M. Sanguinetti.
¿Y el marxismo? Una verdadera chambonada. ¿Será esta doctrina un demonio asimilable a aquellas tremendas pestes que la historia nos enseña, sembraron la muerte, llámense fiebre amarilla, viruela, sarampión, peste bubónica u otras? ¿Serán los marxistas una especie de seres despreciables a los que hay que extirpar por ser propagadores de los males del mundo? Recordemos que en dictadura se decía de todo de estos infames, ruines seguidores de Carlos Marx. ¡Y así se actuó! Aquellas plagas o enfermedades se trataban de curar con métodos poco creíbles en la actualidad, no en aquellos años: sangrías, uso de las sanguijuelas o purgantes. Esperemos que no se propugnen métodos similares contra los marxistas.
Creo ser marxista. Y digo creo, porque me apresuro a confesar que, como tantos otros, no he logrado leer El Capital en forma completa. Sin embargo, lo leído y aprendido de la vida política y social, me ha llevado a otorgarle al marxismo, entre otras cosas, un enorme valor como método de análisis de la realidad, nunca como receta u orden recibida, como lamentablemente muchos fundamentalistas creyeron que era y actuaron en consecuencia. ¡Y vaya si se pagó caro!
Se me ocurre que deben andar algo “flacos” de ideas, es decir, “en cueros”, quienes no encuentran otra forma de atacar al gobierno que acusándolo de marxista, o estar integrado por violentos y totalitarios. Me suena más bien a ausencia de renovación política y de ideas. Lo entiendo. No debe resultar nada fácil reconocer los avances, conquistas en materia de leyes, reformas, planes, políticas, etc, que este gobierno ha llevado adelante. Sería interesante conocer otras propuestas de la oposición que no sean la de plaza financiera, críticas a los planes sociales, derogaciones de esto o aquello.
¿Qué tenemos carencias? Sin duda. Habrá que superarlas. Pero de ahí a sacar a esta altura de los acontecimientos, el “anti”de la manga, retrotrayéndonos a muy tristes épocas, realmente es como decía al principio, una verdadera chambonada por ser suave.

(*) Subsecretario de Trabajo y Seguridad Social.